Cuando se trabaja con productos fitosanitarios, hay una tentación bastante común: mezclar varios productos en una sola aplicación para ahorrar tiempo, pasadas con el tractor y esfuerzo. Pero lo que muchas veces se pasa por alto es que no todo se puede mezclar, y que hacerlo mal no solo puede resultar ineficaz, sino también peligroso. Las incompatibilidades de productos fitosanitarios son más comunes de lo que parece, y sus consecuencias pueden ir desde dañar el cultivo hasta ponerte en riesgo a ti mismo.
Aunque a simple vista todo parezca ir bien, hay combinaciones que pueden causar reacciones químicas, generar residuos en el tanque o incluso producir gases tóxicos. Y si bien algunos efectos se notan al momento (como una pasta espesa en el pulverizador), otros no aparecen hasta días después, cuando las plantas empiezan a mostrar daños o los tratamientos no dan resultado.
¿Por qué ocurren estas incompatibilidades?
El problema está en que los productos fitosanitarios tienen composiciones químicas muy distintas. Cada uno está diseñado para un uso específico, con su propia formulación, pH, tensioactivos y concentración. Cuando los mezclamos sin conocimiento, pueden producirse reacciones físicas (como grumos o espuma), reacciones químicas (que alteran los ingredientes activos) o incluso interacciones biológicas que hacen que un producto anule el efecto del otro.
Hay que entender que la mezcla de fitosanitarios no es simplemente juntar cosas en un tanque. El agua influye, el orden de mezcla también, y hasta la temperatura o el tipo de cultivo pueden cambiar el resultado final. Por eso, conocer las mezclas peligrosas de fitosanitarios y saber cómo evitarlas es clave.
Mezclas que es mejor no hacer

Uno de los errores más frecuentes es pensar que, si cada producto por separado funciona bien, al mezclarlos funcionarán mejor. Pero no es así. Algunos ejemplos clásicos de productos fitosanitarios incompatibles son la mezcla de cobre con azufre, que puede provocar fitotoxicidad, sobre todo si hace calor, o los piretroides con aceites minerales, que pueden terminar quemando las hojas del cultivo.
También hay combinaciones que, sin ser tan visibles, reducen la eficacia de los tratamientos. Por ejemplo, algunos herbicidas hormonales pierden su efecto cuando se combinan con productos muy alcalinos o con fertilizantes foliares.
Estos fallos no solo suponen una pérdida de dinero y tiempo. También pueden dañar el cultivo o generar residuos tóxicos. Y si ya has aplicado la mezcla, no hay vuelta atrás.
¿Qué dice la ley sobre esto?
No es solo una cuestión de buenas prácticas. En España, la normativa sobre la mezcla de fitosanitarios es clara: no se pueden mezclar productos si no está indicado en su etiqueta. Así lo establece el Real Decreto 1311/2012, que regula el uso sostenible de fitosanitarios. Además, hay normativa europea que obliga a utilizar los productos tal y como han sido autorizados, sin improvisaciones.
Esto quiere decir que, si haces una mezcla no permitida y ocurre un problema (un daño al cultivo, una intoxicación, un residuo no autorizado en la cosecha…), la responsabilidad es tuya. No del fabricante ni del distribuidor.
Por eso, antes de mezclar nada, lo primero es leer bien las etiquetas y fichas técnicas. Si no se dice claramente que la mezcla es compatible, es mejor no arriesgarse.
Cómo saber si dos productos son compatibles
Más allá de la normativa, hay una forma muy sencilla de comprobar si dos productos pueden mezclarse sin problema: lo que se conoce como “prueba de la jarra”. Se trata de una pequeña simulación que puedes hacer en casa o en la nave antes de preparar el tratamiento a gran escala.
Basta con llenar un recipiente (mejor si es de cristal) con agua del mismo tipo que vayas a usar para la aplicación. Luego añades los productos uno a uno, en el mismo orden en el que los echarías en el tanque, y observas. Si se forma espuma, si hay sedimentos, si se corta la mezcla o cambia de color, ya sabes que hay un problema.
No es una técnica perfecta, pero te puede evitar más de un disgusto. Y siempre es mejor perder cinco minutos haciendo una prueba que acabar tirando un tratamiento entero o, peor aún, dañar el equipo o el cultivo.
¿Y si algo sale mal?

A veces, incluso siguiendo las indicaciones, pueden darse reacciones inesperadas. Puede que el agua tenga un pH más alto de lo habitual, que los productos estén mal conservados o que se haya alterado alguna parte del proceso. Si te encuentras con una reacción no deseada al mezclar fitosanitarios, lo primero es no aplicar esa mezcla. Nada de “probar a ver qué pasa”.
Lo siguiente es detener el agitador, vaciar el tanque y limpiar bien el equipo. Si la mezcla ya ha salido por las boquillas, habrá que hacer una limpieza a fondo para evitar obstrucciones o corrosiones internas. Y si ha habido contacto con la piel, los ojos o las vías respiratorias, hay que acudir al médico con las etiquetas de los productos utilizados.
Por supuesto, cualquier resto de mezcla incompatible debe gestionarse como residuo peligroso, siguiendo los procedimientos establecidos. Nada de verterlo en la acequia ni en el campo.
La seguridad empieza antes de ponerse el mono

Cuando hablamos de seguridad en la mezcla de fitosanitarios, muchas veces pensamos solo en el equipo de protección: guantes, gafas, mascarilla… Y sí, eso es fundamental, pero hay otra parte igual de importante y que a veces se olvida: la planificación. Elegir los productos adecuados, comprobar que son compatibles, utilizar agua de calidad, respetar los tiempos y el orden de mezcla… todo eso es parte de la seguridad.
No improvises. No confíes en “lo que siempre se ha hecho” o en “a mí nunca me ha pasado”. Porque el día que pasa, ya es tarde.
¿Todo esto se enseña en los cursos?
Claro que sí. De hecho, uno de los pilares de los cursos de fitosanitarios, tanto en su versión básica como en la cualificada, es enseñar a los alumnos a identificar y evitar este tipo de errores. No se trata solo de cumplir con la normativa, sino de trabajar de forma más profesional, más segura y más eficiente.
En nuestros cursos, explicamos cómo leer correctamente las etiquetas, cómo interpretar la compatibilidad de los productos, qué condiciones afectan a las mezclas y qué hacer en caso de incidente. También abordamos la parte práctica: cómo preparar el tanque, qué orden seguir y cómo actuar si algo sale mal.
Además, si ya tienes el carnet y estás cerca de la fecha de caducidad, ofrecemos formación específica para la renovación del carnet de fitosanitarios, con contenidos actualizados y válidos en toda la Comunidad Valenciana.
No todo son las incompatibilidades, hay otros puntos a destacar…
Las incompatibilidades de productos fitosanitarios no son un detalle menor. Mezclar productos sin saber puede resultar en una pérdida de tiempo, dinero, salud y hasta en problemas legales. Y lo peor es que, muchas veces, todo se podría haber evitado con una buena formación.
Por eso, si trabajas con fitosanitarios, formarte es más que recomendable: es necesario. Ya sea que estés empezando, que necesites renovar tu carnet o que quieras mejorar tus conocimientos, nuestros cursos están pensados para adaptarse a ti, a tu ritmo y a tu situación.
Desde Carnet Fitosanitarios Express te lo ponemos fácil:
- Formación homologada por la Generalitat Valenciana
- Modalidades online o semipresencial
- Tramitamos todo por ti
- Y te entregamos el carnet en mano
Porque, al final, lo que buscamos todos es trabajar bien, con seguridad y sin sorpresas.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las incompatibilidades de productos fitosanitarios?
Son reacciones negativas al mezclar productos, que pueden hacer que el tratamiento no funcione, dañe el cultivo o genere riesgos.
¿Qué mezclas no se deben hacer?
Evita cobre con azufre, piretroides con aceites y cualquier mezcla no autorizada por el fabricante.
¿Cómo saber si dos productos son compatibles?
Haz una prueba de jarra: mezcla en pequeño, observa si hay espuma, grumos o separación. Si ocurre algo raro, no los mezcles.
¿Qué pasa si hago una mezcla incorrecta?
Puedes perder la efectividad, dañar cultivos, obstruir el equipo o exponerte a gases tóxicos.
¿Qué hago si veo una reacción rara en la mezcla?
Detén el equipo, no apliques la mezcla, limpia todo bien. Si hay contacto, acude al médico con la etiqueta.
¿Esto se enseña en los cursos?
Sí, enseñamos cómo evitar mezclas peligrosas, cómo hacer pruebas y trabajar con seguridad.